Un adolescente alemán de rostro angelical ameniza con su celestial voz una fiesta de lo más bucólica. Pero eso es sólo el principio. Cualquier persona captará de inmediato que lo que está ocurriendo allí es mucho más profundo y tenebroso. Algunos, entre los que me incluyo, no podremos ni tan siquiera evitar estremecernos ante tal expresión de fanatismo. Y no les pararon los pies. La mirada retrospectiva es la fácil pero siempre es mejor que no mirar.
domingo, 23 de agosto de 2009
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